domingo, 9 de diciembre de 2018

Animación Lectura: Diciembre Elvira Lindo










Animación Lectura: Noviembre Anna Ajmátova


¿Quién es Anna Ajmátova? Es la que, antes de casarse por primera vez, escribió: “Quiero morirme.” Es la que tuvo con Nikólai Punin “una intimidad inhumana”. Es la esfinge, la reliquia del pasado, a la que criticaba Maiakovski. Es la que, en un cuarto frío, durante una charla literaria que duró una noche entera, cambió la vida de Berlin: “Tú y yo somos como una montaña. / Jamás volveremos a vernos en este mundo.” Es la amiga de Lidia Chukóvskaia. Es de quien se quejaba su hijo Lev, “Mamá no me escribe, y eso me aflige” […] no piensa en modo alguno ni se preocupa por mí, ya que se considera un ángel”. Es la enferma, la del hambre. Es la orgullosa. Es la que dijo: “Creíamos que éramos pobres, / que no teníamos nada, / hasta que fuimos perdiendo / todo, una cosa tras otra.” Es la prohibida, la que memorizó. Es la que bebía vodka con Brodski en su dacha de Komarovo. Es la resistencia. Es la poeta. Es a quien Naiman llevó un ramo de narcisos al sanatorio Domodedovo, cerca de Moscú, el día 5 de marzo de 1966, y a quien ya no encontró, su cuerpo blanco y largo bajo una blanca sábana, su voz ya quieta.

Anna Ajmátova. Anna de todas las rusias.

Animación Lectura: Octubre Virginia Wolf











Animación Lectura: Septiembre Octavio Paz





Octavio Paz Lozano. (México D.F., 31 de marzo de 1914 - Coyoacán, México, 19 de abril de 1998). Poeta y ensayista mexicano. Premio Nobel de Literatura en 1990.

Biografía

En diciembre de 1990, durante la cena de gala ofrecida por el Ayuntamiento de Estocolmo a los premios Nobel, mientras el champán caía en cascada, el escritor mexicano Octavio Paz arrancaba su discurso inspirado por el estímulo mágico que tiene lugar entre la Naturaleza y la Literatura cuando ambas se identifican por completo. Frente a las autoridades y demás invitados a la recepción, el escritor contaba que uno de los gestos más antiguos del ser humano consiste en alzar la cabeza para contemplar las estrellas.


Con esto, Octavio Paz siguió contando que, en una ocasión, hacía ya muchos años, mientras contemplaba con asombro el cielo estrellado, se dejó envolver por el mantra nocturno de un grillo, lo que le llevaría a escribir un tanka, poema escueto de tradición japonesa con el que recogió aquel preciso instante.

Es grande el cielo

y arriba siembran mundos.

Imperturbable,

prosigue en tanta noche

el grillo berbiquí.

Asociar el temblor de las estrellas con la música de los grillos es algo más que un motivo poético, es la evidencia pitagórica de que el movimiento de los cuerpos celestes se rige siguiendo proporciones numéricas armoniosas que, a su vez, son proporciones musicales cuya sonoridad llega a nuestros oídos gracias a la mediación de los citados insectos. De esta manera, y parafraseando a Octavio Paz, el entendimiento entre naturaleza y música se nos presenta como una “extraña correspondencia entre la palpitación nocturna del firmamento y la musiquilla del insecto”

Llegados aquí, hay que recordar el descubrimiento de Pitágoras cuando, al hacer vibrar una cuerda estirada, se produce una nota. Si dividimos la cuerda en un número exacto de segmentos, iremos reconociendo notas armónicas a lo largo de la cuerda. La sabiduría pitagórica elevó tal asunto a escala cósmica, resultando que las distancias entre planetas corresponderían a intervalos musicales.

Por ello, siguiendo la tradición pitagórica, las estrellas hacen música y, ya puestos, los grillos son los insectos encargados de interpretarla. Como prueba, sirva el experimento que realizó el cantante y compositor estadounidense Jim Wilson, una noche en la que grabó el canto de los grillos de su patio. Cuando llevó la grabación al estudio con el fin de experimentar con ella, Wilson se dio cuenta de que, al ralentizar la grabación, sonaba como si un coro estuviese interpretando la música de las esferas. “Suena celestial, suena como un coro de ángeles”, diría su amigo Tom Waits al respecto.



Lo asombroso es que aquel coro bajado del cielo no utilizaba voz alguna para interpretar, pues los grillos carecen de nuestro atributo humano. Por contra, lo que hacen los grillos es levantar sus alas y frotarlas entre sí para producir una música que recibe el nombre de estridulación y que, bien mirada o bien oída, tiene brillo sideral. “Extraña correspondencia” a decir de Octavio Paz, entre “la musiquilla” del grillo y el compás del titileo de las estrellas; extraña correspondencia entre la estridulación del insecto y esa luz musical que percibe el espíritu, por decirlo ahora con las mismas palabras de ese otro poeta, tan nombrado como tan poco leído, me refiero a Federico García Lorca que, en su poema Hora de estrellas, decía salir desnudo a la calle y maduro de versos perdidos para dejarse envolver por “lo negro, acribillado por el canto del grillo”.

De la misma manera, buscando los acordes que dan sentido al Universo, el escritor Octavio Paz viajó a través de la oscuridad, concentrado en la musiquilla de un grillo que taladraba la noche, dejándose llevar por ella, sintiéndose un eslabón de la cadena vital del universo, un vínculo orgánico que palpitaba al ritmo de las estrellas, tan eterno como perecedero y próximo a la filosofía narrativa donde los sabios griegos se figuraban que los cuerpos celestes viajaban alrededor de la tierra encerrados en esferas de cristal, ya puestos (y en otra escala), semejantes a esas burbujas que contienen las copas de champán de las recepciones literarias.

El discurso de Octavio Paz al que se hace alusión en este artículo fue publicado en un volumen de ensayos titulado Al paso (Seix Barral) y lleva por título Brindis en Estocolmo. Posteriormente (2014) el citado texto fue incluido en el volumen que recopila poemas de Octavio Paz bajo el título El fuego de cada día, también en la misma editorial.

miércoles, 20 de junio de 2018

El mes de Marzo lo dedicamos a Jorge Luis Borges






Jorge Luis Borges

(Buenos Aires, 1899 - Ginebra, Suiza, 1986) Escritor argentino considerado una de las grandes figuras de la literatura en lengua española del siglo XX. Cultivador de variados géneros, que a menudo fusionó deliberadamente, Jorge Luis Borges ocupa un puesto excepcional en la historia de la literatura por sus relatos breves.

Aunque las ficciones de Borges recorren el conocimiento humano, en ellas está casi ausente la condición humana de carne y hueso; su mundo narrativo proviene de su biblioteca personal, de su lectura de los libros, y a ese mundo libresco e intelectual lo equilibran los argumentos bellamente construidos, simétricos y especulares, así como una prosa de aparente desnudez, pero cargada de sentido y de enorme capacidad de sugerencia.
Recurriendo a inversiones y tergiversaciones, Borges llevó la ficción al rango de fantasía filosófica y degradó la metafísica y la teología a mera ficción. Los temas y motivos de sus textos son recurrentes y obsesivos: el tiempo (circular, ilusorio o inconcebible), los espejos, los libros imaginarios, los laberintos o la búsqueda del nombre de los nombres. Lo fantástico en sus ficciones siempre se vincula con una alegoría mental, mediante una imaginación razonada muy cercana a lo metafísico.
Ficciones (1944), El Aleph (1949) y El Hacedor (1960) constituyen sus tres colecciones de relatos de mayor proyección. A pesar de que su obra va dirigida a un público comprometido con la aventura literaria, su fama es universal y es definido como el maestro de la ficción contemporánea. Sólo su ideario político pudo impedir que le fuera concedido el Nobel de Literatura.





Obras de Teatro del Curso 17/18 Taller Teatro Leído

En Junio fue el momento de Jeanette Winterson

Acerca de Jeanette Winterson

Jeanette nació en Manchester, Reino Unido, en 1959. Su madre tenía 17 años y trabajaba en una fábrica llamada Raffles, cosiendo abrigos para Marks y Spencer.
1 de cada 10 niños, Ann no pudo mantener a su nueva hija y fue adoptada por Jack y Constance Winterson que la criaron en la cercana ciudad de Accrington.

Constance Winterson, hacia 1945
Los nuevos padres de Jeanette eran pentecostales, un grupo religioso evangélico que leía la Biblia más o menos literalmente y creía en la Segunda Venida de Cristo y el Fin del Mundo.
Jeanette fue criada para ser misionera. Los libros no estaban permitidos en casa a menos que fueran libros religiosos. Como señaló la Sra. Winterson, " el problema con un libro es que uno nunca sabe lo que hay hasta que es demasiado tarde".
Solo había 6 libros en la casa, incluida la Biblia, y la Concordancia de Cruden a la Biblia. Pero había otro libro, un accidente, una oportunidad, la Morte d'Arthur de Malory. Estas historias del Grial, de Lancelot y Ginebra, de Arturo y la Mesa Redonda se volvieron tan centrales para la imaginación de Jeanette como la Biblia.

St Catherine's College, Oxford
Jeanette asistió a una escuela de gramática para niñas - Accrington High School For Girls, y más tarde leyó inglés en St Catherine's College Oxford.
Mientras tanto, ella vivía en un Minihttp://www.bbc.co.uk/programmes/p0122q55# ) , manejando una camioneta de helados, trabajando en una funeraria y enamorándose.
Su historia de amor con otra chica a los 16 años significaba que Jeanette tuvo que irse de casa. Su madre le preguntó por qué todavía estaba viendo a esta chica cuando conocía las consecuencias: la falta de vivienda. Jeanette respondió: Ella me hace feliz.
La respuesta de la Sra. Winterson fue: " ¿Por qué ser feliz cuando podrías ser normal?"
Ella era una filósofa violenta.
Después de Oxford Jeanette trabajó en el teatro por un tiempo, en The Roundhouse de Londres con la legendaria Thelma Holt. 'Hice todo; Escribió las notas del programa, vendió helados, barrió, condujo a Thelma, recopiló reseñas e intentó vender espacio publicitario a revistas como Time Out.
En 1983, en una entrevista de trabajo en la recientemente formada Pandora Press (en el apogeo de las prensas de mujeres en el Reino Unido), Jeanette comenzó a decirle al jefe que la entrevistaba sobre su idea de una novela llamada Naranjas no son la única fruta .
El jefe era Philippa Brewster. Ella dijo: 'Si lo escribes como lo dices, lo compraré'.
Jeanette no consiguió el trabajo pero sí escribió la novela y Orange s se publicó en 1985.
La Sra. Winterson dijo: "Es la primera vez que tengo que pedir un libro con un nombre falso".  
Tuve suerte. La novela fue un éxito de boca en boca en las librerías independientes. Luego ganó algunos premios y fue recogido por la prensa. De repente, ya no estaba en las secciones Jams and Marmalades.
En esos días podías vivir barato y podía escribir a tiempo completo, haciendo un trabajo informal para llenar los vacíos. En 1987, cuando The Passion se publicó, estaba ganando lo suficiente de mi trabajo y lo he hecho desde entonces.
En 1994, Jeanette hizo dos cosas; dejó Londres para vivir en los Cotswolds, donde todavía vive, y compró un edificio abandonado en Spitalfields, el East End londinense. En ese momento, pocas personas vivían en el viejo mercado de frutas y verduras.
Durante 2 años, Jeanette reconstruyó su edificio y luego volvió a colocar una tienda en la planta baja, donde había estado encendida y apagada desde 1810. La tienda Verde todavía es propiedad de Jeanette, y está dirigida por Harvey Cabaniss, quien la ha introducido en un negocio exitoso. Jeanette dice: "Es hermoso mirar y es un activo para el vecindario, especialmente ahora que todo el lugar se está convirtiendo en un patio de juegos corporativo".  WEB


En el Taller de Teatro Leído del mes de Mayo disfrutamos de Defres






Siempre fui un niño normal. Algo tímido. Cariñoso desde siempre. Y enamoradizo. Siempre me acuerdo como escribía cartas de amor. Había una chica en el colegio que me encantaba y siempre le escribía aunque no me hiciera ni caso. En el cole, regular. Me gustaban más las asignaturas de letras. Leía muchos libros en casa. Mi madre siempre me los traía del Círculo de lectores. Me encantaban los de miedo. Me podía pasar días repasándolos encima de mi cama.
Y el tiempo fue pasando, poco a poco. Me enamore alguna vez. Siempre arriesgando aunque saliera mal. Dejé de ser tan jovencito, para ser simplemente joven dentro de mi cara aniñada. Escribiendo.
Una noche bastante llena de soledad y con mucha lluvia fue la primera vez que escribí una frase sobre algo que me estaba pasando en esa época. En Twitter. Supongo que ahí empezó todo. Gente me leía, cada vez más. Gente que se sentía identificada conmigo. No me podía creer que alguien leyera con ganas mis pensamientos. Casi sin querer. Casi sin buscarlo. Defreds, la prolongación de Jose.
Han llegado mis libros. No os podéis imaginar la ilusión que hace, entrar en una librería y ver en una estantería un libro tuyo, ahí encima. Y gente comprándolo con una sonrisa. Eso no se puede pagar con dinero. Ni explicar con palabras. Ya son cuatro, y ojalá puedan ser algún día más.Su Web

El mes de Abril disfrutamos leyendo fragmentos de la obra de Almudena Grandes







Almudena Grandes (Madrid, 1960) se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y de la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré ViernesMalena es un nombre de tangoAtlas de geografía humanaLos aires difíciles, Castillos de cartón, El corazón helado y Los besos en el pan, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso, la han convertido en uno de los nombres más consolidados y de mayor proyección internacional de la literatura española contemporánea. Varias de sus obras han sido llevadas al cine, y han merecido, entre otros, el Premio de la Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. En 2010 publicó Inés y la alegría (Premio de la Crítica de Madrid, el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz), primer título de la serie Episodios de una Guerra Interminable, a la que siguieron El lector de Julio Verne (2012), Las tres bodas de Manolita (2014) y Los pacientes del doctor García (2017).


Su web




miércoles, 21 de febrero de 2018

Geniales los fragmentos leídos en febrero del extraordinario José Luis Corral



 José Luis Corral Lafuente (13/07/1957) se dedica fundamentalmente al género de la novela histórica, mezclando en ocasiones personajes de ficción. Su lectura resulta amena y entretenida. Ha colaborado en programas de radio y confeccionado guiones para documentales. Además de su obra académica, de entre su producción literaria habría que destacar títulos como El espejo griego, El rey felón, El amor y la muerte o El médico hereje.


viernes, 19 de enero de 2018

En enero en el Taller de Teatro Leído les pusimos voz a los textos de Ángeles Mastretta





Fragmento:

– Hay muchas maneras de dividir a los seres humanos – le dijo -. Yo los divido entre los que se arrugan para arriba y los que se arrugan para abajo, y quiero pertenecer a los primeros. Quiero que mi cara de vieja no sea triste, quiero tener las arrugas de la risa y llevármelas conmigo al otro mundo. Quién sabe lo que habrá que enfrentar allá.
Mujeres de ojos grandes. Angeles Mastretta


La obra literaria de Ángeles Mastretta destaca primordialmente, una sucesiva contextualización del pensamiento feminista mexicano de los años setenta y ochenta. 

Mastretta formó parte integral de la generación de estos años, cuando el movimiento feminista en México mantenía una actividad de lucha febril, y se vio rodeada de gente que con sus trabajos de investigación y ensayos, problematizando la opresión de la mujer, brindaba ideas y temas que más tarde ella misma asumiría. 

Mastretta, por medio de una actitud de compromiso social ante los problemas que enfrenta la mujer mexicana, los presenta y contextualiza, a través de la experiencia auténtica y tangible, en su obra narrativa.

Sus mujeres personajes, "que aparentemente eran muy extraños en su época, son en realidad mujeres pioneras, como las que con toda seguridad existieron pero sobre las que nadie escribió y a las que nadie hizo caso"


martes, 16 de enero de 2018

Las alumnas del Taller de Teatro Leído 17/18 felicitaron la Navidad

FELIZ NAVIDAD 2017


 

En diciembre disfrutamos de la obra de Gonzalo Moure


En palabras propias de Gonzalo Moure Trenor: ¡¡Muy bonito!!Hablar y escuchar:
Soy un poco vampiro. Me gusta acudir a bibliotecas, centros culturales, colegios e institutos para dar, pero también para llevarme algo: vida. Necesito poner cara a los ojos que se supone que leen mis libros. Los encuentros con mis lectores son de dos direcciones: de mí para ellos, de ellos para mí. Me horroriza el tópico del escritor que dice llevar “un niño dentro”. No llevo ningún niño, dentro, no estoy embarazado. Por eso necesito encontrarme con ellos con un libro como excusa, para conocerles mejor, para anotar en mi corazón sus opiniones, sus reacciones. Colecciono en mi memoria momentos inolvidables, como el niño de Madrid (Mario, ocho años) que definió así lo que había sido el encuentro: “No es una pregunta, sólo quiero decir que he entendido que los libros son caminos a la vida”. El pequeño rumano que me preguntó “por qué existimos”, el niño de Valladolid de siete años que me dijo que quería escribir un libro que se llamaría “El Hombre que me hizo Pensar”. Tantos y tantos. Y otros muchos que han entrado en mis libros directamente desde su aula, como Maíto Panduro desde su escuela de Noreña, Yarchik en el Síndrome de Mozart desde un instituto de Avilés, Paula, de Vegadeo, en Los Caballos de mi tío… O los que han sembrado en un encuentro la semilla de una novela, como el propio Maíto o el niño aragonés al que le debo El Remoto Decimal. Mi vida sería distinta sin los viajes que me llevan directamente al origen de la vida, a través de los encuentros.
Por todo eso quiero seguir haciéndolos, mientras el cuerpo aguante, como un “rolling stone”. Y quiero hacer el mayor número de ellos a través de bibliotecas públicas, para potenciarlas, para que se conozcan, para que se graben en las aceras que llevan desde la monotonía hasta la Casa de los Sueños. Y de clubes de lectura, esa nueva forma de leer en compañía. Sin más intermediarios, en compañía de los que dedican su vida a llevar a los demás hasta los libros.
Mi agenda es muy espesa, pero siempre hay un hueco para viajar hasta allí donde hay dos lectores que necesitan palpar la vida en los libros, para compartir, para dar, y también para atrapar. La vida. Para leer más AQUÍ


 

En noviembre leímos a Rafael Alberti

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En el mes de noviembre el Taller de Teatro Leído lo dedicamos a Rafael Alberti




Rafael Alberti Merello. (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de diciembre de 1902 - El Puerto de Santa María, Cádiz, 28 de octubre de 1999). Poeta español de la Generación del 27.

En 1939, al terminar la Guerra Civil española, emigra a la República Argentina, desde donde se traslada a Roma en 1962. En 1945 publica, en Buenos Aires, A la pintura: poema del color y la línea, y además un volumen que abarca la casi totalidad de su obra lírica, Poesía, donde se muestra cierta nostalgia por la patria. Regresa finalmente a España en 1977.

Entre las numerosas distinciones y homenajes que se le dedican destaca el Premio Miguel de Cervantes, que le es concedido en el año 1983. Más información:   AQUÍ

Aquí podéis escuchar los audios.